Hoy ha amanecido como el típico día de invierno. Gris, triste y ventoso. La mañana invitaba a quedarse en la cama, pero yo ya había decidido que iba a salir a dar una vuelta en moto. Hoy iba a aunar dos de mis aficiones… la moto y la fotografía.
Circular en moto es sentir la brisa, hoy el viento, es arriesgarse por el mero hecho de sentirse libre.
A un ritmo tranquilo, disfrutando de la conducción y sintiendo en las piernas el frio de febrero he llegado a la Albufera. En el Mirador he aparcado, decidido a hacer algunas fotografías.
Justo cuando llegaba, en sentido contrario circulaba un todo terreno de la Guardia Civil que se me quedaron mirando. Yo a la mía, no había infrigido ninguna norma,… aparqué y me dedique a hacer fotografías. Al poco veo que ese mismo todo terreno está parado detrás de mi moto, esperando, mirándola, y buscándome con la mirada. Desde lejos percibí su mirada inquisidora, pero yo decidí ignorarlos. Después de unos minutos de ver la moto decidieron marcharse, retándome con la mirada. Parecía como si me dijesen "nos veremos".
Y es que parece que hoy en día, tener moto, que te gusten las motos, ser motero es sinónimo de “gamberro”, de descerebrado, de ir haciendo el loco por la carretera, de no respetar nada ni a nadie. … Y nada más lejos de la realidad. Al verdadero motero nada de eso le gusta. Al verdadero motero le gusta disfrutar de la carretera. Al verdadero motero le gusta disfrutar del paisaje… Disfrutar... sin que eso suponga transgredir nada. Se nos juzga a todos por unos cuantos locos, que serían locos e insensatos en moto, en coche o en monopatín.
Desgraciadamente cada día hay más kamikazes en coche, que en dirección contraria buscan colisionar con otro coche, y no por ello nadie piensa que todos los conductores de coche sean unos kamikazes, unos asesinos. En cambio en el mundo de la moto, unos cuantos marcan a la mayoria.
Deberiamos reflexionar y pensar que todos, coches, motos y camiones compartimos una misma carretera.
Me gusta la moto y lo que supone de bueno y de riesgo, aceptando que hay locos, como en cualquier otro colectivo, porque no todos cabemos en un mismo saco.
Fotografias y/o Texto: Antonio G.G.


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